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Canola en el NOA: una apuesta para dos cosechas en una secuencia

La superficie implantada en Salta y Tucumán habría llegado a entre 20.000 y 25.000 hectáreas en la campaña 2026. El cultivo de invierno puede dar paso a soja o maíz, aunque el agua, el manejo y la salida comercial condicionan el resultado.

Redacción de El Espectador del NOA2 de noviembre de 2026, 07:53
Canola en el NOA: una apuesta para dos cosechas en una secuencia
Foto: El Tribuno

La canola empieza a abrirse paso en las rotaciones de Salta y Tucumán: en la campaña 2026 se habrían implantado entre 20.000 y 25.000 hectáreas, según estimaciones de Advanta Semillas. Como se cosecha en octubre, puede dejar el lote disponible para soja o maíz y permitir dos cosechas comerciales en una misma secuencia, siempre que acompañen el ambiente y el agua.

La comercialización debe resolverse antes de sembrar.

La apuesta es ocupar lotes que suelen quedar sin cultivos comerciales durante el invierno. Para el NOA, la propuesta es sembrar hacia fines de abril o principios de mayo y cosechar a mediados o fines de octubre. Después podría establecerse un cultivo estival en una fecha cercana a la de primera, si las condiciones hídricas lo permiten.

Bruno Simonetti, gerente Comercial y de Ventas de Advanta Semillas en Argentina, planteó que la canola debe evaluarse por el resultado de su propia cosecha y por lo que aporta al cultivo siguiente. Como referencia del crecimiento de la oleaginosa, señaló que la superficie nacional pasó de unas 40.000 a 140.000 hectáreas. En Uruguay, se siembran unas 400.000 hectáreas.

La rentabilidad, sin embargo, no se define solo al vender el grano. En experiencias presentadas durante una jornada de Advanta se registraron incrementos de entre 300 y 500 kg/ha en soja y de entre 500 y 1.000 kg en trigo al incluir canola en la rotación. Son resultados de esos casos, no aumentos asegurados para cualquier lote ni mediciones específicas de Salta y Tucumán.

Simonetti también citó comparaciones en las que la soja posterior a canola rindió unos 300 kg/ha más que después de centeno o trigo. Atribuyó la diferencia al manejo del suelo, la fertilización y las condiciones en que queda el lote; su magnitud depende de la secuencia, el ambiente y la campaña.

Como especie diferente de las gramíneas y de la soja, la canola suma diversidad a la rotación y puede ampliar las alternativas para manejar malezas. El INTA también destaca su aporte para el manejo de determinadas malezas y enfermedades. Para aprovecharlo, recomienda planificar la implantación con anticipación y ajustar el ciclo del material a la fecha elegida. Como criterio general, el INTA recomienda fechas más tempranas que para trigo.

El planteo sugerido es sembrar canola después de soja o maíz. Conviene seleccionar el lote antes de terminar la campaña estival y evaluar la humedad del perfil, el barbecho y los antecedentes de herbicidas. La semilla pequeña exige controlar la profundidad de siembra y la distribución del rastrojo: una implantación desuniforme puede reducir el potencial desde el inicio.

La siembra puede hacerse con una sembradora de granos finos regulada para semillas pequeñas y la cosecha, con un cabezal convencional. El ajuste de los equipos y la coordinación de las máquinas son importantes porque, al madurar, las silicuas pueden abrirse y provocar desgrane. La densidad y el híbrido también deben elegirse de acuerdo con el ambiente y el objetivo productivo.

La fertilización es otro factor central. Simonetti sostuvo que los ensayos de Advanta muestran respuestas favorables a una nutrición de base con azufre y afirmó: “Estamos viendo que la inversión en fertilización se paga con un mayor rendimiento”. La respuesta, de todos modos, depende del suelo y de los costos de cada campaña.

Advanta desarrolla materiales a partir de su programa de mejoramiento en Australia y realiza evaluaciones en Argentina desde hace unos cinco años. La selección busca ciclos adaptados a cada región, estabilidad de rendimiento, sanidad y mayor contenido de aceite. Redes de ensayos citadas por la empresa registraron valores de entre 46% y 48%; la industria puede premiar esa característica al recibir el grano.

La demanda internacional de aceite suma un incentivo: además de usos alimentarios, se utiliza para elaborar combustibles renovables, incluido el de aviación. Pero la calidad y las condiciones de entrega cuentan. Advanta trabaja junto con Bunge para vincular el abastecimiento de semillas y el asesoramiento con la demanda del grano; para el productor, conocer las condiciones de entrega y las alternativas de comercialización es parte de la decisión de sembrar. La comercialización debe resolverse antes de sembrar.

La empresa comercializa híbridos con tecnología Clearfield (CL), que permite usar determinados herbicidas compatibles para controlar malezas. Esa tecnología no elimina los residuos de aplicaciones anteriores: deben respetarse las indicaciones y restricciones para la rotación.

Simonetti plantea como referencia un objetivo de 2.000 kg/ha en lotes asesorados por la firma. Alcanzarlo podría hacer rentable el cultivo en el NOA, pero el margen dependerá del precio, los costos de implantación y fertilización, y los resultados efectivos. La canola puede sumar una alternativa a la rotación regional; su consolidación dependerá de que los resultados se repitan y exista un mercado para la cosecha.

Fuente: El Tribuno

Redacción asistida por inteligencia artificial, con control y verificación humana. Política editorial

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